Hacia el primer milenio A. de C. irrumpe la cultura celta. Afectó de manera especial al occidente peninsular, dejando como señal identificativa: castros, verracos (toros de piedra), estelas, fíbulas, anillos y cerámica. Aparecen distintas entidades célticas en el primer milenio, procedentes de centroeuropa y correspondientes a la primera edad del hierro (mundo hallstático), que cristalizarán claramente en el 500 a. de C., en la segunda edad del hierro (La Téne). Constituyen por tanto, la base cultural y étnica de donde emergieron los celtas. De resultas de esta ocupación, vacceos y vettones (pueblos que ocupan la zona), son celtizados.
Los vacceos eran básicamente agricultores y se encontraban situados al Norte del Tormes. De ellos dice Diodoro, historiador griego: "tribus vecinas de los Celtíberos, lo más avanzados son el pueblo vacceo. Cada año dividen entre sus miembros la tierra que cultivan y, haciendo de sus frutos la propiedad de todos, reservan su parte a cada hombre y los cultivadores que se hubieran apropiado de algún lote son castigados con la muerte".
Los vettones, dedicados al pastoreo, dominaban la casi totalidad de las provincias de Salamanca y Avila y la mitad oriental de Cáceres hacia las proximidades de Guadiana; Saucelle, la Occelum Vetonum: Ojito de los Vettones, en su momento fue poblado de los mismos. Los guerrilleros vettones nutrieron las milicias de Viriato, en una grerra de guerrillas contra los romanos.
Los asentamientos de estos pueblos dieron lugar a los típicos castros (poblado fortificado en altura, perfectamente defendible), de los que quedan referencias en: Sobradillo, Saucelle, Bermellar, Cabeza de Framontanos, Villaseco, Villamayor, Teso de San Cristobal (Villarino de los Aires), Teso de la Virgen del Castillo (Pereña), en Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, Fariza, San Mamede (Villardiegua de la Ribera) y otros muchos. Algo más lejos de las arribes aparecen en: Yecla de Yeltes o Casaseca de las Chanas y Cazurra, cerca de Zamora capital. El mundo de los vettones trae a su vez un conjunto de esculturas en piedra denominadas verracos o toros, que denotan la importancia del ganado en la economía. Se localizan algunos verracos en Villardiegua, San Felices de los Gallegos, Lumbrales, Ciudad Rodrigo o Salamanca.
Algunas necrópolis encontradas son de inceneración, en cuyos enterramientos aparecen estelas, frecuentemente decoradas con motivos solares. Generalmente se entierran las cenizas en urnas.
A los pueblos vacceo y vettón, se imponen el 218 a. de C. el general cartaginés Aníbal, quien tomó Salamanca. Su ocupación no duró mucho como consecuencia de la entrada de Roma.
Texto tomado de: "Las Arribes de Duero" Nicolas P. Rodríguez Muñoz, Ediciones Júcar